EL DIA QUE VOLVI A NACER
Por Daniel (Danny) Aponte Ramos MSW-JD
7 de Julio de 2007

El relato parecerá extraño pero ocurrió en la vida real. Se nace todos los días, no
cabe la menor duda.

Transcurría el año 1976 y este joven de 20 años de escasos recursos
económicos estudiaba su último año de bachillerato en la Universidad Sagrado
Corazón. Sus amigos de estudio en una ocasión lo invitaron a ir un retiro
espiritual para jóvenes de ambos sexos en Casa Manresa y así lo hizo no sin
antes agradecerle a ellos por pensar en él y pagarle la estadía en el mismo.

Allí su vida dio un giro que jamás había pensado. Los temas, las canciones, los
dramas y por que no decirlo, los chistes de Padre Marcelino le hicieron ver la vida
de otra manera. Los auxiliares del retiro Carlos Alá, César Almódovar y todos los
que allí participaron del Centro Universitario Católólico inundaron de mucha
sensibilidad y espiritualidad a este joven. Volvía a nacer.

El siguió sus visitas al centro y sus estudios. Su rutina era obsesiva con los
estudios pués entendía que eran los que le iban a dar éxito en su vida personal y
profesional. Por la mañanas estaba tomando clases, se iba a piés desde la
universidad al caserío muchas veces por no tener dinero para la guagua, y
regresaba a piés a la misma en la biblioteca para estudiar los temas estudiados y
tareas asignadas. Así daban las 9:30 PM....y volvía a piés o en la AMA al caserío.

La criminalidad estaba tan rampante como hoy día. Dos conocidos gatilleros
se diputaban las primeras planas de los periódicos , Tom Iglesias y Rafí Dones
por el control de puntos de drogas. Aparecían personas acribilladas y fueran o no
fueran ellos se les imputaban los hechos.

Era un jueves de verano cuando el joven de este relato venía a pie de la
Universidad Sagrado Corazón, de la biblioteca, serían como las 9:55 PM cuando
se iba acercando al Caserío Las Casas, por la avenida Borinquen, frente a la
Fabrica de Sombreros Suárez. Iba concentrado en lo que le esperaría al llegar a
su casa y estar junto a sus tres hermanas menores y sus padres, que siempre lo
esperaban Su hermano se había ido a Nueva York a probar el sueño americano
a los 19 años.

Al llegar frente a la fábrica de sombreros el vió que se acercaba un auto pequeño
y dentro iban tres personas, curiosamente no venía más nadie detrás de ellos.
Subitamente del asiento el pasajero del lado del conductor, bajó el cristal, el auto
se acercó a la acera y se arrrimó al joven que venía con sus libros en una
mochila de mahón con los materiales de la universidad. Una vez bajado el cristal
el pasajero sacó un revólver exclamando, " Si te creias que te me ibas a escapar
estás mal ", halo el gatillo y como si todo se paralizara aquel joven vio irse la vida.

Pasaron unos segundos y aquel pasajero fue iluminado por algo y retirando el
arma dijo, "Perdoname, tú no eres a quién yo busco", se metió dentro del carro,
subió el cristal y desaparecieron. Aquel era uno de los dos gatilleros que se
diputaban los puntos de drogas que de hecho con los años murió asesinado.

Han pasado 31 años de aquella experiencia y siempre la recuerdo y hoy más que
nunca pués mi madre reside ahora en el edificio donde por poco y por un error
me privan de la vida.

No me cabe la menor duda de que alguna protección divina fue enviada por el
todopoderoso para no solo cuidar de mi vida sino para iluminar a aquel que no
haló el gatillo. Serían los mensajeros por excelencia, los ángeles, no me cabe la
menor duda.

Hoy vivo para contarlo y puedo decir que ese fue otro día en que volví a nacer.
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