¡MUCHAS GRACIAS AMIGA!
REFLEXIÓN EN PROSA
Por Sarita Rodríguez - Orlando, Fl. 2009

Porque ocultando tu propio dolor,
has secado mi llanto
y hemos ido ante Dios,
llevándole mi petición.

Porque estando en necesidad,
me has brindado una ayuda,
bien sea en regalo, algo
prestado, y yo, te lo he regresado.

Porque con tu escaso tiempo
procuras estar conmigo,
buscarme o llamarme
con un interés no fingido.

Porque cuando todos me dejaron
en mis momentos más difíciles,
triste y amargos…
Supiste decir: ¡Presente!

Porque al buscar una mano,
estando yo en amargura,
decepción y desolación,
¡Abriste las tuyas en un abrazo!

Me escuchas atentamente,
y al aconsejarme lo haces:
sin reproches, ni sarcasmos,
sincera y sabiamente.

Si una ofensa involuntaria,
se asomase en el camino,
de inmediato surge en ambas
un corazón arrepentido.

Porque nos respetamos amiga,  
y nos damos tiempo y espacio.
Yo aprecio tus buenas amigas
y tú igual aprecias las mías.

Porque nada ha podido,
separar nuestra amistad,
pues ambas hemos entendido;
¡Que Dios nos puso en el camino!

Porque has mostrado en todo tiempo;
de Dios su amor, fidelidad y sabiduría, por
eso y por mucho más:
¡Gracias mi buena amiga!
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