Querido hijo mío:
¡Que difícil se nos hace a veces,
comunicarnos!
Aún te molestan mis cariños y mimos…

¡Es que estás creciendo,
y el nido se hace pequeño!
Ya has echado un bello plumaje
y deseas remontarte a los aires,
en busca de nuevas aventuras
y nuevos horizontes.

¡Mas yo, no iré contigo!
Me quedaré en el nido;
Pues a veces de esos
viajes se regresa:
cansado, decepcionado y herido.
Pero yo estaré ahí, para consolarte.

Mas no temas, son experiencias:
¡Que todos todos hemos vivido,
y aprendido!
Entonces, nos tornamos más humildes,
obendientes y sencillos.

¿Sabes? También aprendemos
cuando hemos llorado y sufrido.
Nunca olvides hijo querido:
¡Dios siempre está contigo; si le invitas…
pues Él, quiere ser: ¡Tu mejor amigo!

Te amo mucho, mamá
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CARTA A MI HIJO ADOLESCENTE
Sarita Rodríguez